Noticia ampliada
   A pesar de los altos costos, productores confían en la competitividad del limón
El cronista - 22/01/2018
Referentes citrícolas se quejan por suba de costos laborales y presión fiscal, pero confían que se mantendrán los precios. Celebran la apertura de mercados

 

La producción de limones frescos durante 2017 alcanzó 1,4 millones de toneladas, un nivel por debajo de la expectativa del mercado. "Por capacidad deberíamos estar en 1,65 millón de toneladas. La baja no nos permitió tener saldos exportables de fresco", reconoció José Carbonell, Presidente de la Federación Argentina del Citrus (Federcitrus) que sin embargo pronosticó un crecimiento de la producción para 2018, de entre un 7% a 8%.

También la exportación se va a ver impulsada, por lo que Carbonell acepta como uno de los pasos más sólidos que está dando el Gobierno en su gestión para con la industria: la apertura de mercados como los de Estados Unidos, México, Brasil, Vietnam o Indonesia. En este punto, sin embargo, es cauto: "va a crecer la exportación pero es difícil calcularlo. Los mercados hay que ganarlos". En Tucumán por ejemplo, ya se habla de que dicha provincia enviará este año 20.000 toneladas de limón a Estados Unidos, más aún cuando una reciente medida del presidente Trump incluyó a las frutas y cítricos para ingresar con arancel 0 (a través del Sistema General de Preferencias).

Más allá de esto, en el sector mantienen alarmas que se emparentan con los problemas de la fruticultura en general, a lo largo del país: alta presión impositiva, costos logísticos, falta de acceso al crédito. "En el caso del limón los precios internacionales son compensatorios de la falta de competitividad del sector", afirmó el directivo. Similar es la visión de Maximiliano Klix, Presidente de La Moraleja, la compañía que en Salta tiene unas 4200 hectáreas brutas de limones. Allí produjo el año pasado unas 87.000 toneladas y espera trepar en 2018 hasta 11.000 toneladas, producto de mayores plantaciones. "Las variables macro no cambiaron demasiado. Cuestiones de infraestructura o comunicaciones siguen alejadas de lo que es una economía competitiva, y hay atraso del tipo de cambio que se mantiene. También el acceso al crédito está caro", advierte. A esto agrega una "importante" presión fiscal al igual que los costos laborales que crecieron más que el tipo de cambio. "Seguimos dependiendo de nosotros; hemos logrado desarrollar un mercado mundial, con clientes importantes y un buen entorno de profesionales. Eso nos permite competir, porque tenemos mucho conocimiento y los precios siguen siendo buenos", afirmó. La importancia de los precios internacionales radica en que el 90% de su producción la exporta (una vez industrializado en aceite, cáscara y jugo concentrado).

Un estudio del instituto IERAL, focalizado en el complejo citrícola del limón, precisó que a pesar de la unificación del mercado cambiario y la eliminación de las retenciones que pesaban sobre estos productos, no se ha logrado cambiar de forma significativa la incidencia de los costos logísticos. Si bien es un sector en que impuestos como Ingresos Brutos "no tiene tanta relevancia por el esquema de integración vertical y por el sesgo exportador", el estudio precisa que los impuestos al trabajo sí son relevantes. Por ejemplo, en el caso de La Moraleja, analizó que los sueldos representaron en el promedio 2014-2016 un 24,1% de la facturación, y las cargas sociales un 6,5%, por lo que el costo laboral se llevó alrededor del 31% de la facturación total. Según Klix, en plena cosecha la empresa cuenta con cerca de 1500 empleados. El sector citrícola en general (naranja, mandarina, pomelo y limón) emplea a más de 90.000 en forma directa.

Como dato, desde IERAL estimaron el impacto que tendrían eventuales reformas en la industria, basados en un esquema productivo como el de La Moraleja. Para los costos de logística, por cada 10 puntos de reducción en los costos de transporte, el impacto positivo en términos de facturación podría alcanzar los 0,3 puntos porcentuales sobre la facturación.

Mientras que en el caso de acceso a los mercados, afirma que de igualarse las condiciones arancelarias con las de Chile, los productores argentinos podrían mejorar su facturación (neta de aranceles) en 3,4% al exportar a la Unión Europea, respecto de su situación actual. "Una mayor integración comercial, apoyada por un acuerdo Mercosur-UE, sería quizás la más potente de las reformas para el sector", destacó el estudio.

Manuel Parera

 
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